Dieta que Cura, recetas fáciles, Recetas para la artritis, Sin gluten, Vegano, Vegetariano

Veggie burgers fáciles

Hoy vengo con una receta súper fácil y súper económica. Prometo que no tienes que usar ninguna fruta recolectada en un árbol milenario de un acantilado del Amazonas, ni una baya que sólo crece 3 días al año en un poblado africano. Hoy puedes hacer estas hamburguesas vegetarianas con ingredientes (casi) normales que tengas en tu despensa. 😀

Y hablo de recetas fáciles porque ya sé que a veces me complico la vida y, de rebote, os la medio complico a vosotros. Al menos a la hora de ir a comprar o de organizarse en la cocina. Aunque intento compensarlo con listas de la compra saludables  que puedes descargar, imprimir y colgar en tu nevera o guías de tiendas en Barcelona para comprar productos sanos, sé que a veces me decís que mis recetas llevan cosas raras… y es VERDAD.

Siento deciros que en algunas ocasiones, como cuando quieres tratar alguna patología con la dieta, hay que tirar de alimentos poco comunes que tienen la capacidad de limpiar, regenerar, sanar… Aunque seguro que algunos ya os van sonando: fermentados, rejuvelac, kimchi… A veces me río porque en vez de ingredientes para una receta, parece que estemos preparando una pócima de bruja de cuento… Pata de rana, ojo de tritón…. ¡Ui no! ¡estas cosas no que no son vaganas! Bueno, bromas a parte, sé que para algunos puede ser fácil y para otros puede sonar a chino, por eso hoy dedico esta receta a todos los que, con todo el cariño, os habéis quejado de mis extravagancias a la hora de cocinar. Para vosotros… ¡hamburguesas vegetarianas súper fáciles!

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Estas hamburguesas son muy sencillas y nutritivas, ya que por la combinación de legumbre y cereal, son proteína completa, proteína de alto valor biológico. Si no te suena nada de esto que te digo, te recomiendo que consultes el post sobre proteínas vegetales. En él verás cómo conseguir proteínas de origen vegetal que le cunden al cuerpo como si fueran de origen animal, evitando toxinas, antibióticos y, de paso, crueldad contra los animales.

Antes de pasar a la receta, sólo te comento que el cereal base de estas hamburguesas es el mijo. Podríamos decir que es lo único “raro” que puedes encontrar en esta receta. Pero si te interesa la Comida Que Cura, seguro que ya te suena de algo, ¿no?. El mijo es el único cereal que es alcalinizante,  además no tiene gluten, aporta vitaminas del grupo B y minerales como el magnesio. Por eso, te recomiendo mucho, mucho que incorpores el mijo en tu vida, es asequible y versátil, te encantará.

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Por otro lado, aunque no es lo ideal, te cuento que, tal y como hice en esta otra receta de hamburguesas, he preparado una gran cantidad para poder congelarlas y organizar mis comidas cuando no tengo tiempo de cocinar. Es importante “comer inteligente”, si cocinar cada día no es viable para tí, organízate en la cocina para hacer esta tarea lo más llevadera posible. Así evitarás acabar comiendo cualquier cosa o optando por comer fuera sin poder elegir Comida que Cura.

Bueno, ¿hacemos ya las súper veggie burgers?

Ingredientes

(Para unas 15 hamburguesas aproximadamente)

  • 1 y 1/2 T de mijo*
  • 3/4 T de lentejas (cualquier variedad, yo usé “du puis”)
  • 4 y 1/2 T de agua
  • 1 tira de unos 3 cm de alga kombu (si no tienes no pasa nada, pero te la recomiendo)
  • 2 cebollas grandes tipo “Figueres”
  • 3 dientes de ajo
  • 2-3 zanahorias
  • 2 c.p. rasas de sal del Himalaya o sal marina no refinada
  • 1 c.p. de pimienta negra
  • 1 c.s. de tomillo
  • 1 c.s. de romero
  • 3 c.s. de orégano
  • Aceite de oliva o de coco para cocinar

*Leyenda: T= taza, c.p.=cucharada de postre, c.s.= cucharada sopera 

Preparación

La noche anterior, pon en remojo el mijo y las lentejas por separado.

Al día siguiente, escurre el agua del remojo y en una olla grande, añade las 4 tazas y media de agua, la tira de alga kombu, un poquito de sal y las lentejas. Deja hervir por unos 20 minutos y luego añade el mijo. Queremos que esta mezcla quede muy, muy cocida, que casi se transforme en una pasta, por eso buscaremos cocinarla más de la cuenta. Piensa que el mijo aumenta mucho su volumen y absorbe mucha agua, por eso te recomiendo que lo vigiles y vayas removiéndolo de vez en cuando. Con esta proporción de agua, tienes que acabar la cocción con una mezcla pastosa al cabo de unos 15-20 minutos cocinando a fuego medio. Si ves que hay que rectificar de agua, ya sabes, tú mismo gestiona el tema.

Por otro lado, en una sartén rehoga la cebolla que habrás cortado a cuadraditos no muy pequeños en un fondo de aceite de coco o aceite de oliva. Usa poco aceite, sólo lo justo para que no se pegue. Después de unos minutos añade el ajo picado y, por último, la zanahoria rallada. Cocina removiendo bien para que no se queme.

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Una vez esté listo, toca incorporar el mijo y las lentejas a la sartén. Si quieres, retira el alga kombu (eso si la has usado). Yo lo que hago es cortarla pequeñita con las tijeras e incorporarla a la mezcla, queda totalmente camuflada. Añade también la sal, la pimienta y las especias.

Con un pisa-patatas incorpora bien todo, tal  como aparece en la foto. Tiene que quedar como una masa con “tropezones”.

Pasa la mezcla a un bol para que se temple. Mejor si puedes meter la masa en la nevera unas horas para darle más consistencia.

Cuando la masa haya enfriado, prepara las hamburguesas. En la rejilla del horno coloca un papel antiadherente, mójate un poquito las manos y forma hamburguesas no muy gruesas. A mi no me ha hecho falta untar de aceite el papel de horno, pero si ves que se te van a pegar (posiblemente es un síntoma de que tus hamburguesas tienen demasiada agua todavía) puedes pintar con un poco de aceite de oliva o coco.

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Mete en el horno a unos 160ºC durante unos 15 minutos, hasta que las hamburguesas queden doradas.

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Si las vas a congelar (a no se que hayas invitado a un equipo de fútbol a comer seguro que sí lo harás) empaqueta individualmente tus hamburguesas luego mételas en una bolsa hermética con la fecha. Conserva en el congelador como máximo un mes.

Ya tienes la comida solucionada para un buen rato =)

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Cuando no tienes tiempo

Pues eso, cuando no tenemos tiempo nos estresamos, nos ponemos de mal humor, nos agobiamos… Cosas feas y nada saludables. A mi me pasó esto la semana pasada, no tenía ninguna receta lista par a publicar (aunque sí muchas a medias, esperando para editarse, perfeccionarse…) Pero ninguna que pudiera compartir con vosotros en ese momento. Al final, tan agobiada como estaba, me vi a mi misma en una situación absurda: ¿No es Comida que Cura un espacio para potenciar la salud? ¿No estoy harta de escribir lo importante que es, además de comer bien, tomarse las cosas con calma y optimismo? ¿Y no estaba yo superada por una situación ridícula? ¿Qué era lo peor que podía pasar si no tenía una receta lista para este fin de semana? Pues sí, la respuesta es N A D A.

Así que decidí relajarme, y hacer lo que me diera la gana en ese momento. Sorprendentemente, me apeteció poner música, ponerme a bailar y… ¡hacerme un batido! Y así, sin la presión de las obligaciones… nació este pequeño video para vosotros. En realidad ¡mi primera video receta! Y no es que tenga mucho valor en cuanto a contenido en sí, es más para que os distraigáis y disfrutéis. Para que os marquéis un mini-baile ahí donde estéis, en casa, en el metro, en el trabajo, de vacaciones de Semana Santa…

Así que eso, sin más, esta semana os mando esta receta facilita para recordados que “prisa mata, amigo” 😉

Artritis Reumatoide, Dieta que Cura

Alimentos fermentados. Lo que siempre has querido saber y no se te había ocurrido preguntar.

Cuando te pones a investigar sobre la dieta que mejora la inmunidad, das de pleno con la salud intestinal. Todo está ahí, en el intestino. Se hablan maravillas de la desintoxicación hepática pero nos quedaremos a medio camino si no continuamos trabajando, después de una depuración, con la salud intestinal. Es cierto que está muy de moda hablar de los probióticos, la flora o la microbiota, pero esto no es un invento moderno. Desde los inicios de los tiempos, los seres humanos mostraron cierta intuición a la hora de crear superfoods para el intestino (sí, sí, los superalimentos no son sólo esos polvitos que venden en bolsas con cierra fácil a precio de oro). A través de procesos relativamente fáciles, conseguían potenciar los nutrientes de algunos alimentos hasta el punto de usarlos como medicinas. Uno de esos procesos es la fermentación. Debido a que, muchas veces, los limites entre fermentación, germinación, activación, se desdibujan, permitidme seguir mi propio proceso en las explicaciones que os daré en esta “saga” de artículos sobre la fermentación.

Pero vamos a adentrarnos en el maravilloso mundo de los fermentos o también llamados alimentos de cultura viva.

rejuvelac

¿Qué es la fermentación?
La palabra no es muy atractiva, lo sé. Asociamos fermentación con algo que se ha puesto malo, podrido, putrefacto, escatológico… Pero te diré que la fermentación controlada es justo lo contrario: nueva vida, fuerza, salud, seguridad.

Me encanta el apunte del experto en fermentación (y personaje pintoresco) Sandor Ellix Katz cuando dice que el hombre no ha inventado la fermentación, sino que más bien la fermentación ha creado al hombre, ya que las células de nuestro cuerpo la utilizan en los procesos de metabolismo anaeróbico, para producir energía a partir de nutrientes en ausencia de oxígeno.

Pero para llevar esto a un terreno más cotidiano, el de nuestra cocina, te cuento que cuando las bacterias (sí, has leído bien b a c t e r i a s) y los carbohidratos entran en contacto, se produce la magia de la fermentación. En ese momento, las bacterias empiezan a alimentarse del carbohidrato predigiriéndolo para tí y convirtiéndolo en ácido o alcohol. Este proceso hace que el alimento sea mucho más asimilable, facilita las digestiones y potencia el poder de los nutrientes de tu comida. Pero todas estas virtudes, te las detallo un poco más adelante.

yogurt

Si aun así esto de la fermentación te suena a chino, te diré que no es algo ajeno a ti, consumes alimentos fermentados continuamente: queso, yogurt, vino, vinagre, salsa de soja, miso, tempeh, chucrut… ¿Sorprendido? Sin embargo, cuando pensamos en ella, a menudo aparece la siguiente pregunta en nuestra cabeza:

¿Puedo intoxicarme al tomar alimentos fermentados?
No hay más riesgo de intoxicación que con otro tipo de alimentos. Así que ¡miedos y prejuicios fuera! La fermentación tiene que ver con las bacterias. Quizás por eso también la asociamos a algo nocivo o sucio, que puede enfermarnos. No nos gusta juntar la palabra “bactera” y “comida” en una misma frase.

Las bacterias, como las personas, tienen muchas naturalezas y cada una tiene su papel. Dependiendo del rol que juegue y del entorno en el que actúa, el resultado puede ser muy distinto. De hecho, el 99.9% de las bacterias conocidas nos protegen (¿te suenan los probióticos?) y sólo unas cuantas nos pueden enfermar. La medicina alopática actual “demoniza” algunas bacterias como la Helicobacter Pyllori mostrando sólo un punto de vista y, como siempre, se centran en tratar síntomas y no causas. La H. Pyllori ha estado (y estará) en el estómago de los seres humanos desde hace miles de años y es necesaria para el correcto funcionamiento de la digestión, ayuda a regular los ácidos del estómago, equilibra la sensación de saciedad-apetito… Cuando la H. Pyllori se “vuelve loca” y crece demasiado, puede perjudicarnos. Pero es un síntoma del desequilibrio que hay en la comunidad de bacterias que habitan en nuestro organismo. Esa comunidad nos está diciendo que la dieta que llevamos está destruyendo el ecosistema de las bacterias: sus infraestructuras (puedes imaginártelas en una ciudad, con sus edificios, calles,…) su equilibrio social (las bacterias que limpian, las que mantienen la seguridad y el orden, las bacterias-médico…) Y si eso se cae, todo cae… la salud de los sistemas del cuerpo: inmunidad, salud pulmonar, órganos emunitorios como el hígado, los riñones… En fin, TODO.

El biólogo Lynn Margulis cita de manera un tanto poética el papel creador de las bacterias, como si incluso, fueran el “pincel” o el “Photoshop” de Diós. (Igual me he pasado con esta comparación, pero ya sabéis que a mi estas cosas científicas a veces me ponen ñoña)

“En los primeros dos billones de años de vida de la Tierra, las bacterias -sus únicos habitantes- transformaron continuamente la superficie y la atmósfera terrestre. Inventaron todo lo esencial para la vida con procesos químicos diminutos”

Me gusta tanto esta explicación porque es un ejemplo de como pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden cambiar (o crear) un mundo entero. Uno de los principios de la Comida que Cura. También porque abre debate sobre una nueva teoría, el hombre viene de la bacteria 😉

Bromas a parte… Entonces, si cada ser humano contiene el Universo en su interior, podríamos decir que esta macro-transformación de la Tierra podría tener su análogo en una micro-transformación del organismo del ser humano. Por eso, vamos a usar las bacterias para cambiar nuestro pequeño mundo interno y dejarlo brillar hacia el gran mundo externo.

yogurt de anacardos

Pero… ¿Qué beneficios sobre la salud tiene la fermentación?
Hasta aquí ya hemos aprendido que la bacteria no es un supervillano, sino más bien es una Superbacteria que combate el mal en tu organismo. También sabemos que no hay que tenerle miedo. Pero más allá de todo esto, los beneficios concretos de consumir alimentos fermentados son:

  1. Potenciar los nutrientes de los alimentos: el proceso de fermentación crea nuevos micronutrientes que no están presentes en el alimento original y potencia otros nutrientes como el aminoácido lisina, los minerales zinc y hierro o las vitaminas del complejo B, incluyendo la “famosa” B12.
  2. Mejorar la digestión y metabolización de los nutrientes: algunos compuestos se descomponen en formas más elementales, los minerales se hacen más biodisponibles y la lactosa se transforma en ácido láctico.
  3. Mejorar la inmunidad: estudios científicos han mostrado como el consumo habitual de fermentados mejora el equilibrio de la flora intestinal y regula la respuesta inmunitaria ¿Te suena la leucocitos digestiva? Esto es especialmente importante si tiene Artritis Reumatoide o cualquier patología de autoagresión inmune. Ya que poner en alerta al organismo constantemente nos debilita y agrava la enfermedad.
  4. Alcalinizar el organismo: aunque muchos fermentados tengan sabor ácido (vinagre, chucrut…) tienen un efecto alcalinizante del organismo por la cantidad de minerales que contienen y su alta biodisponibilidad.
  5. Desintoxicar: la fermentación puede transformar compuestos tóxicos presentes en algunos alimentos en nutrientes como minerales: los nitratos, los oxalatos o los fitatos se debilitan y también algunos pesticidas o conservantes químicos pierden efectividad.

Entonces, ¿Tomar alimentos fermentados cura enfermedades?
La curación no es un fenómeno asociado a un único factor. Algunas empresas y farmacéuticas juegan con la necesidad que tenemos los seres humanos, (sobretodo cuando estamos enfermos y desesperados) de aferrarnos a una cura milagrosa para lo que nos causa dolor. No nos engañemos, los fermentos no curan el cáncer, el SIDA, la Artritis Reumatoide ni te hace perder kilos o te quita las arrugas. De lo que sí estoy segura es de que los alimentos de cultura viva mejoran el estado general de las personas, también de las que están enfermas, teniendo, además, un impacto mayor en personas sometidas a medicación o tratamientos agresivos que destruyen la flora intestinal y bajan la inmunidad.

¿Qué se puede fermentar?
¡¡Muchísimas cosas!! Desde agua (rejuvelac), hasta alimentos frescos como frutas y verduras, cereales, legumbres, semillas… También carnes, pescados, huevos, lácteos… Vamos, que se puede fermentar prácticamente todo lo que te imagines, la cosa es hacerlo de la forma adecuada, ya que existen muchísimas maneras de fermentar.

¿Es un proceso complicado?
Existen muchas formas de fermentar, algunas muy complejas y otras tan simples como el remojo por unas cuantas horas o utilizar una cápsula de probióticos como hacemos en esta receta de yogur vegano o en esta otra de kimchi.  Es importante que cuando preparemos alimentos de cultura viva o los usemos en nuestra cocina, no los calentemos a más de 47ºC para no matar a las bacterias.

¿Es seguro hacerlo en casa?
Sí, es seguro. Obviamente no nos vamos a poner a fermentar cosas muy complicadas, lo vamos a hacer en plan casero, lo más simple posible, sacándole el máximo partido.

¿Cuántos alimentos fermentados hay que tomar al día?
Esto es un poco ambiguo. Te recomiendo que incorpores una pequeña cantidad de alimentos de cultura viva a tu dieta habitual. Es más fácil de lo que crees. Dando por supuesto que evitamos los  lácteos y derivados, potenciaremos alimentos como el miso, el chucrut, el tamari, el tempeh, el kimchi…

bol_kimchi

¿Los alimentos fermentados son para todo el mundo?
Más que no recomendar fermentados por su naturaleza en sí. Nos fijaremos en los ingredientes originales que componen el fermento. Por ejemplo, evitaremos la kombucha el dietas libres de azúcar o diabéticos ya que esta bebida fermentada utiliza el azúcar como alimento de las bacterias y, aunque mucha acabe trasnformándose, no podemos calcular con exactitud qué cantidad de glucosa ha quedado en su forma original en la bebida.  Por eso evitaremos aquellos fermentos que contengan alimentos que pueden ser nocivos para un grupo concreto de individuos.

Recetas
En Comida que Cura ya hemos experimentado con algunos fermentos, a continuación tienes unas cuantas recetas para que vayas poniéndote al día. En los próximos posts añadiremos unas cuantas más. ¡Que viva la bacteria!

 

Bibliografía recomendada (sólo disponible en inglés)
 Wild Fermentation y The art of Fermentation de Sandor Ellix Katz, publicados en Estados Unidos por la Chelsea Green Publishing Co.