Artritis Reumatoide, desayuno, Dieta que Cura, Recetas dulces, Recetas para la artritis

Healthy pancakes, cheat meals y mainstream foodies

¿Quién dijo Pancakes? Yuhuuu! Pero… ¿Quién dijo healthy pancakes? Entonces, sólo se me pasa una cosa por la cabeza mientras me ruge el estómago: felicidad absoluta.

tortitas saludables

A todos estos caprichos saludables que hacemos a partir de recetas “tradicionales”  les llamo “cheat meal”, algo así como “comida con trampa”. En realidad, los “cheat meals” consisten en comer algo “prohibido” cuando sigues una dieta, normalmente, dieta para adelgazar. Pero en nuestro caso, los “cheat meals” son comidas que pueden tener la apariencia de ser poco sanas, peor que en realidad nos hace bien. A mi me chiflan los cheat meals, sobretodo porque suelen ser versiones de platos que llevan ingredientes tipo queso, azúcar, harina… que, para que nos vamos a engañar, aunque sean muy poco sanas, son difíciles de descartar de nuestra apetencia. Con los cheat meals, puedes disfrutar sin culpa y sin efectos nocivos de sabores y texturas que recuerdan a esos platos que tomabas en tu “vida anterior”, antes de ser un “healthy foodie”. La verdad es que este estilo de vida saludable se está poniendo tan de moda, que no paran de surgir conceptos para etiquetar todo. Algunos “puristas” se enfadan, no les gusta esto de la comida sana “mainstream”, pero mi me parece que, si esta moda sierve para mejorar la salud de la gente, ¡bienvenida sea!

Pues hoy tenemos como cheat meal estrella unos esponjosos pancakes saludables. Se pueden hacer de muchas formas, pero esta receta que te propongo hoy está dentro de los límites razonables en cuanto a cantidad de ingredientes se refiere. Podemos encontrar recetas hasta con 20 ingredientes distintos. Yo he probado varias versiones y la diferencia es bastante sutil, así que, como tampoco hay que obsesionarse, esta receta es asequible y deliciosa para todos.

Como “topping” vamos a usar dos mermeladas. También saludables, sin azúcar, ni conservantes ni nada de esas cosas malas. Son muy fáciles, no hay que cocinar ni poner al baño maría ni nada, son mermeladas crudiveganas. Te sorprenderá el resultado, no querrás volver a las mermeladas artificiales nunca más.

mermelada chía y fresas

¿Empezamos?

Ingredientes

PARA LOS PANCAKES
1 1/2 tazas de trigo sarraceno
3/4 taza de leche vegetal (de coco o arroz con avellana es deliciosa, pero puede ser cualquier otra)
Huevo vegetal: 1 c.s. de lino molido mezclado en 3 c.s. agua.
1 plátano maduro
2 c.s. sirope de agave
1/2 c.p. sal
1 poco de aceite de coco o de oliva para la sartén

MERMELADA DE FRUTOS ROJOS
1 1/2 c.s. de semillas de chía molidas
1 1/2 taza de frutos rojos (frescos o congelados) También podrías usar fresas o cerezas.
1 chorrito de limón (Si tienes artritis reumatodie sáltate este ingrediente)
1/4 taza de agua
2 c.p. sirope de agave o azúcar de coco
1 pizca de sal

PARA LA MERMELADA DE MANGO
1 mango
1 pizca de sal

Preparación
La mermelada de frutos rojos ha de prepararse con unas horas de antelación. Alrededor de 4 horas es suficiente, pero puedes hacerla de un día para otro. El procedimiento es fácil, sólo hace falta tener un poco de paciencia en la espera. Primero tritura las semillas de chía. Para que te queden bien (y lo mismo pasa con las de lino para preparar el huevo vegano) te recomiendo que utilices un molinillo de café, pero, si tienes paciencia, puedes usar un suribachi, así no perderás las propiedades tan beneficosas de las semillas. Una vez tengas el polvo de chía, tritúralo junto con los frutos rojos y el resto de ingredientes en un procesador de alimentos. Guarda en un bote de cristal con tapa en la nevera y espera a que surja la magia.

Para la masa de los pancakes. Deja el trigo sarraceno en remojo durante unas 5 horas, si quieres comer los pancakes por la mañana, está bien que lo dejes en remojo toda la noche. Pasado ese tiempo, desecha el agua (que será un poco viscosa) y lava bien el grano.
Prepara ahora el huevo vegano. Para triturar las semillas de lino Y disuélvelas en 3 cucharadas soperas de agua. Espera unos 10 minutos hasa que empiece a espesar, poco a poco cogerá la consistencia de clara de huevo.
En el vaso de la batidora, tritura el trigo sarraceno junto con el resto de ingredientes: plátano, leche vegetal, huevo vegano, agave y sal. Buscamos una consistencia pastosa, más espesa que la masa de pancakes o crepes tradicional.
Reserva la masa mientras haces la mermelada de mango, así irá cogiendo todavía más consistencia.

Para la mermelada, pela y trocea el mango, tritúralo en el procesador de alimentos junto con la pizca de sal. Ya está. Esta crema está hecha en un plis-plas ¡y es impresionante!

Recta final: ¡hacer los pancakes! En una sartén, pon un poquito de aceite de coco o aceite de oliva, yo me ayudo de un pincel para extender bien el aceite y que no haya exceso de grasa. Cuando esté caliente (pero no humeante) echa una pequeña cantidad de masa y con ayuda de una espátula, espárcela bien para crear un círculo de unos 8-10 cm de diámetro. Ten paciencia, con el fuego medio deja que la masa se vaya cuajando, luego dale la vuelta y deja un ratito más para que queden dorados por fuera y esponjosos por dentro.

Cuando ya tengas todos los pancakes preparados, forma una montaña con ellos y decora con las mermeladas y, si quieres, con fruta fresca.

¡Seguro que repites! Son perfecto para un brunch, una merienda o para invitar a esos amigos reacios a comer lo mismo que tú comes. =)

Cambio consciente, nutrición

Veganismo y proteínas: mitos y leyendas

Una de las primeras cosas que tienes que oír cuando decides no comer carne, es que no te alimentas bien. Que si las verduras no tienen “alimento”, que si no comes suficientes proteínas, que si te falta B12, … Es normal. No nos gusta lo desconocido, lo ajeno. Y, consciente o inconscientemente, reaccionamos. También les pasa a los vegetarianos, veganos y demás, no es cosa sólo de carnívoros.

proteina y veganismo

Yo sé cómo me alimento y también cómo me he alimentado. Mirando atrás (y no hace falta ir muy lejos en el tiempo) me doy cuenta de errores que he cometido y que, seguramente, también cometo ahora (y espero corregir en un futuro). En concreto, recuerdo que hace unos meses compartí esta foto en mi Facebook:

proteinas en vegetales

Al ver esto pensé que todos se equivocaban y que había una especie de complot en contra del mundo vegetal, que una minoría silenciosa nos escondía la verdad sobre las proteínas, incitándonos a consumir leche y carne por intereses económicos y poderosos. Aunque la última parte no sea del todo falsa… mi reacción fue bastante naive. Vamos por partes, realmente si te ciñes a lo que se ve en la foto, no hay nada incorrecto. Es verdad que las verduras contienen un cierto tipo de proteínas en gran proporción, pero vamos a ver por qué “no nos sirven”.

Para esto, necesitamos un poco de teoría:

1. Al organismo le da igual de dónde sacas las proteínas. Bioquímicamente, si ingieres un filete o unas lentejas con arroz el resultado es el mismo. El cuerpo usa esa proteína para sus labores que, básicamente, son estructurales o plásticas, es decir, que usamos las proteínas como “ladrillos” para construir los órganos, tejidos, células, huesos… pero no vamos a profundizar en esto ahora. Lo que interesa es que tengamos claro que necesitamos proteína completa a diario, sea cual sea su fuente de origen. La proteína no se almacena por mucho tiempo, no tenemos reserva, lo que no se usa en el día, se elimina básicamente por la orina.

2 ¿Qué es la proteína completa? Aunque para entender el funcionamiento del organismo debamos sintetizar mucho, lo que nos pasa cada día por dentro podría calificarse de “mágico”. Cuando comemos algo, el cuerpo procesa un montón de información: capta todos los componentes de los alimentos y los clasifica de forma perfecta. Simplificando mucho, podríamos decir que cada componente va a parar al “departamento” que se encarga de clasificarlo, procesarlo y darle un trabajo. Nunca se traspapelan componentes o uno hace un trabajo que no le toca, somos una máquina de alta precisión.

Dentro de esta complejidad, las proteínas están compuestas por varias decenas de aminoácidos. La mayoría las crea el propio cuerpo, pero hay 9 que son esenciales (que debemos ingerir a través de la dieta). La proteína completa es aquella que contiene los 9 aminoácidos esenciales. Aquí está la clave de la alimentación en lo que a proteína se refiere y, también, la trampa de la foto: proporcionalmente, el brócoli puede tener más proteína que un trozo de pollo, pero esa proteína no es completa, no está formada por los 9 aminoácidos esenciales y por lo tanto, no tiene alto valor biológico.

3. El alto valor biológico. Es un baremo para  medir la cantidad de proteína asimilable que contiene un alimento. Como pasa con otros elementos como los ácidos grasos esenciales, la proteína de origen animal es la más fácil de asimilar por el organismo, la más aprovechable. No quiere decir que sea la mejor, ¡para nada! pero sí es la que nos permite ser un poco más vagos y no tener que preocuparnos demasiado por lo que comemos. La cosa está en que la carne, además de proteínas, tiene muchas otras “-inas” como son toxinas, purinas, … básicamente cosas que el animal que te comes no ha podido desechar antes de que lo sacrificaran y están ahí, camufladas en tu filete o tu salchicha.

4 Entonces ¿cómo podemos obtener proteínas de alto valor biológico y, además, saludables para el organismo?
Pues muy fácil: aprendiéndonos este cuadrito o imprimiéndolo y pegándolo en la nevera. Puedes clickar sobre la imagen para hacerla más grande.proteínas completas

NOTA: recientemente se ha demostrado que el garbanzo contiene los 9 aminoácidos esenciales, es decir, que es proteína completa.

En el cuadro verde tienes los alimentos de origen vegetal que son proteína completa, que tienen los 9 aminoácidos esenciales. El resto de cuadros muestran alimentos a los que les falta un aminoácido o no lo contienen en la proporción adecuada. El aminoácido que falta o no se encuentra en proporción suficiente en un alimento, se llama aminoácido limitante.
Para que te quede un poco más claro: los aminoácidos limitantes del arroz integral  son la lisina e isoleucina, para obtener proteína completa deberíamos combinarlo con algún alimento que tuviera una buena proporción de esos dos aminoácidos, por ejemplo, las lentejas. Normalmente no lo hacemos así, pero en vez de lentejas con arroz, deberíamos comer arroz con lentejas, la cantidad de cereal debería de ser 3 veces mayor que la de legumbre, así el plato está equilibrado nutricionalmente.

2. La paciencia de las proteínas
Ya tenemos claro que las proteínas de origen vegetal nos “sirven”igual que las de origen animal y, además, son mucho más limpias y saludables, sólo debemos aprender el arte de combinarlas adecuadamente.
Quizás al leer este post te hayas estresado un poco, puede llegar a ser bastante pesado eso de que pensar constantemente en la combinación adecuada de proteínas. Pero como la naturaleza es sabia y nos hace la vida más fácil, el cuerpo tiene un mecanismo propio para asegurarse su dosis diaria de proteínas. He titulado este apartado la paciencia de las proteínas, justamente porque se “esperan” a que les lleguen los aminoácidos que las completan. Si tomas un alimento que no contiene proteína completa, los aminoácidos que has ingerido a través de él se van a esperar a que comas cualquier otra cosa que contenga el resto de aminoácidos que los complementan. Tienes de margen todo el día para complementar la proteína, no hace falta que lo hagas en cada comida. Sólo ten en cuenta que pasadas unas 12 horas, si no ingerimos los aminoácidos complementarios, empezaremos a eliminar la proteína que se ha quedado a medias.

Para que te hagas una idea, te doy un ejemplo de menú vegano correcto desde el punto de vista de la proteína completa.

Desayuno: un batido o bol saludable + frutos secos o granola + infusión o café de cereales. Si no sigues la Dieta que Cura, puedes tomar pan de espelta o alguna galleta de buena calidad, sin azúcar ni grasas hidrogenizadas ni cosas agenas a nuestro organismo.
Media mañana: fruta o algún snack saludable
Comida: arroz integral con aguacate, brocoli, pistachos y algas (¡receta muy pronto!) + una ensalada para acompañar
Merienda: fruta o frutos secos o un batido o zumo
Cena: verdura al vapor  o gazpacho de sandía y remolacha + hummus con cruditiés. Si quieres puedes añadir también cereal. Dependiendo de la fase en la que estés puedes combinar distintos alimentos. Aquí te doy más ideas de cómo sustiuir e incorporar ingredientes más sanos a tu dieta.

Con esta propuesta, desde el punto de vista de la proteína, los aminoácidos que le faltaban a algunos alimentos o que no se encontraban en la proporción adecuada, se van incorporando durante el día.  Piensa que los vegetales también suman, aunque no tengan alto valor biológico, también contribuyen con su humilde aporte.

Conclusión
¿Se puede ser vegano y obtener proteínas de alto valor biológico? ¡Sí! Sólo hace falta combinar los alimentos de forma adecuada.
¿Se puede ser vegano y tener déficit de proteínas y otros nutrientes como vitaminas o minerales? ¡Sí! De hecho, por desgracia, hay muchos casos de dietas veganas deficitarias. Yo siempre defiendo la sabiduría. Cuando empecé a tratar la Artritis Reumatoide con la alimentación me di cuenta en seguida de que tenía que estudiar. Sólo entendiendo cómo funciona el organismo en relación a la dieta, puedes explotar al máximo sus posibilidades. Por eso siempre os animo a que estudiéis, no hace falta liarse mucho, hay libros estupendos que ya iluminarán un poco tu dieta.
¿Se puede comer de todo y tener déficit de proteínas y otros nutrientes como vitaminas y minerales? ¡Sí! ¡Por supuesto! Comer de todo no siempre funciona. Tu dieta puede estar basada en alimentos vacíos, que no te aporten nada a nivel nutricional, o aun peor, alimentos que te perjudican y restan salud.  También puede ser que si tu organismo está muy congestionado por el tipo de dieta que sigues, no puedas absorber o metabolizar los nutrientes que ingieres con los alimentos.
¿Qué más factores pueden “robarme” proteínas y otros nutrientes? Todos los pseudoalimentos que se enumeran en la fase 1 de la Dieta que Cura. Y también medicamentos, esto va para los que estáis interesados en usar la Dieta que Cura como tratamiento complementario a la medicación.

Entonces, es muy fácil: come lo más natural posible.
– Cuando vayas al supermercado, pregúntate si ese producto que tienes delante existe en la naturaleza.
– Lee los ingredientes de lo que compras.
– Evita los “E” (E-300, E-330…) y los pseudoalimentos como la Coca-Cola.
– A la hora de cocinar, imita la cocina de nuestros abuelos, más legumbres y cereales enteros (combinados de forma adecuada para obtener proteína completa), más fruta y verdura fresca y menos cantidad de comida.

Alimentarse y nutrirse es fácil, la mayoría de veces, somos nosotros los que nos complicamos. =)

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El desayuno que te mereces

¡Porque sí! ¡Porque te lo mereces! ¡A veces hay que darse un homenaje! Y los homensajes pueden coger muchas formas, incluso la de bol saludable.

healthy bol de platano

La receta de hoy es algo sin complicaciones, perfecto para una mañana de domingo, sin prisas, para recrearte en no hacer demasiadas cosas o hacer lo que te gusta, para saborear este desayuno cremoso y crujiente a la vez. Sólo necesitas tres ingredientes, pero el resultado… créeme, vale la pena.

Además es una opción de “fondo de cocina”, quiero decir que la receta base la puedes usar una y otra vez y darle una personalidad distinta con los toppings que le añadas.

Nutricionalmente, los plátanos nos aportan mucha energía:  son ricos en carbohidratos y fibras, con lo cual, los azúcares que contienen se incorporan lentamente al torrente sanguíneo, generando una energía estable y sensación de saciedad por más tiempo. Aunque es una fruta considerada calórica, no compares este desayuno con lo que sería comer un bollo o un bocadillo. A veces, perdemos un poco la realidad de vista. Además, el plátano nos aporta minerales como el potasio, magnesio, zinc… y vitaminas como la A, la C y algunas del grupo B.

Respecto al otro ingrediente estrella de hoy… ¿Sabías que el cacahuete es una legumbre? Aunque nutricionalmente se acerca más a los frutos secos. La crema de cacahuete nos aporta grasas de buena calidad, además de fósforo y otros minerales y vitaminas en más pequeña escala.

Para “decorar” te recomiedo que uses frutas, cereales, semillas o superfoods, de esta manera tu desayuno se convertirá en un desayuno de campeones ¡No habrá quién te pare!

¿Te animas?

Igredientes
2 plátanos
1 c.s. de crema de cacahuete
1 chorrito de leche vegetal (almendras, arroz, avena…)
Toppings al gusto

Preparación
En el vaso de la batidora (tipo americana, como la Vitamix) mezcla los plátanos, la crema de cacahuete y un chorrito de leche vegetal, mejor que te quedes corto  con la leche y vayas añadiendo poco a poco más hasta conseguir la textura deseada. La consistencia ha de ser, para que tengas una referencia, como la de un yogur batido.

Decora con lo que quieras. Algunas sugerencias: coco rallado, bajas de goji, crudi-muesli, frutos secos, nibs de cacao, semillas de cáñamo, un poquito de maca, fruta fresca…

¡Ya está! ¡A disfrutarlo!

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Aliño de piña antiinflamatorio

Vamos con una receta “express”. Un aliño para tus ensaladas que tiene como ingrediente base la piña.

Salsa piña anitinflamatoria

Quizás te preguntarás ¿pero no hay que tomar la fruta fuera de las comidas? La respuesta es sí. Aunque siempre hay un “pero”… Para empezar, depende de con qué la combines, las hojas verdes van con todo, así que no hay problema si las combinas con fruta. Luego existen diferentes tipos de frutas, para no entrar en detalles, sólo recuerda esto: la manzana y la pera son bastante neutras y pueden combinarse de vez en cuando con otros alimentos.  La papaya y la piña son especiales, contienen enzimas que favorecen la digestión del resto de alimentos con que se ingieren. Lo ideal sería tomarlas una media hora antes de comer para que las enzimas empiecen a funcionar. Pero no pasa nada si, alguna vez, como hoy, las usas en tus comidas.

Ya que esta receta va de piña, te cuento un poco más sobre ella. Lo interesante de esta fruta es la bromelina, una enzima digestiva que ayuda a descomponer las proteínas durante el proceso digestivo, favoreciendo así la asimilación de los aminoácidos que las componen. Además, la piña tiene propiedades antiinflamatorias (¡muy recomendable para la Artritis Reumatoide!), anticoagulantes y ayuda en casos de retención de líquidos.

Además de todos estos beneficios, este aliño le da un giro a la ensalada. Convierte un plato más bien soso en uno con personalidad y atractivo. Y como es sólo triturar y degustar, seguro que lo vas a hacer más d euna vez.

¿Te animas?

piña_2

Ingredientes
1 taza de piña cortada en cubitos
1/2 cebolla tierna
1 c.p. miso
1/4 taza agua de mar (o un poquito de sal y agua para hacer más ligera la salsa)
Un poco de perejil fresco

Preparación
En un procesador de cocina tritura todos los ingredeintes. No importa que no quede triturado del todo, de hecho, tiene más “encanto” si quedan trocitos, pero puedes ajustar la consistencia a tu gusto.
Añade la salsita a una ensalada, preferiblemente de hojas verdes. Algunas ideas: lechuga, rucula, escarola, endivias, diente de león, col, apio, germinados, algas…

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El queso que cura

Al empezar con la Dieta que Cura nunca pensé que mi punto débil iba a ser el queso. La verdad es que no comía demasiados lacteos antes de empezar con la dieta, pero basta que tengas prohibido algo para que lo desees con más intensidad. Además, soy muy golosa y me gusta mucho la pasta y el pan, así que creí que por ahí iba a ir la cosa. Pero después de unos cuantos meses, todavía me cuesta oler a queso fundido o a un queso bien fuerte, y no lamentar el tener que privarme de un trocito. Algunos pensaréis “por un trocito no pasa nada”, pero sí que pasa. Ese “trocito” puede ser el desencadenante de muchas otras excepciones que hagan que tu Dieta que Cura se vaya al traste. Es cierto que después de unos meses, tú mismo vas a ver cómo puedes ir introduciendo algunos alimentos de la Fase 3, pero yo no me saltaría ninguno de los puntos de la Fase 2, que J. Seignalet recomienda seguir incluso si estás “sano”. Respecto a la lista de la Fase 3, estoy empezando a comer algo de tomate e introducir unas gotitas de limón en la dieta, y parece que todo está bajo control. Creedme que es algo muy grande cuando estás tan limitado con los alimentos. Pero… para eso está nuestra creatividad, para darle la vuelta a las cosas y transformar lo “negativo” en positivo. Te lo voy a demostrar en esta receta: el queso que cura.

No te engañaré, no te esperes un camambert, o un gouda, y mucho menos un cabrales. Pero si echas de menos el saborcito a queso, sabrás apreciarlo.

queso_que_cura

¿Por qué lo he llamado el queso que cura? Pues porque está cargado con muchas cosas buenas para la salud. ¿Hacemos un poco de repaso de los ingredientes?

1- Anacardos: como todos los frutos secos, son muy energéticos, nos aportan ácidos grasos Omega 6 que, utilizados de forma correcta, son antinflamatorios y ayudan en la artritis reumatoide. Destaca el alto contenido en minerales: magnesio, potasio, zinc y, sobretodo, fósforo, que junto al magnesio y el triptófano, ayudan a un correcto funcionamiento del cerebro, mejorando, por ejemplo, la memoria.
Destacamos también su contenido en ácido fólico (vitamina B9), que interviene en muchos procesos metabólcios como la función plástica de las poteínas o la renovación de la hemoglobina.
Son antioxidantes (vitamina E) y favorecen la eliminación de colesterol gracias a los fitoesteroles, que “enganchan” las partículas de colesterol en el intestino evitando su absorción y consecuente paso a la sangre.

2- Miso: para este ingrediente necesitaríamos un post entero, pero voy a intentar sintetizar. Miso en japonés, quiere decir “fuente de sabor” y, realmente es algo bien sabroso. Se obtiene de la fermentación de la soja y de otros cereales que, según su proporción y tiempo de fermentación, dan como resultado diferentes pastas de miso. En relación a la artritis reumatoide y a la salud del sistema digestivo en general, nos interesa destacar  que el miso es un producto fermentado, con probióticos que mejoran la calidad de la flora intestinal. Además, nos sirve también para fermentar nuestro queso vegano.

3- Levadura nutricional: si supiera quién se la inventó, ¡le daría un gran abrazo! La levadura nutricional es deliciosa, tiene un sabor delicado, entre dulce, amargo, salado… no se puede describir, hay que probarla. Algunos la confunden con la levadura de cerveza, pero aunque a simple vista parezcan primas-hermanas, no tienen mucho que ver. Para empezar, la levadura nutricional NO contiene gluten (porque se ha hecho a partir de la melaza de la remolacha) y la levadrua de cerveza sí. Esta última es un residuo de la cerveza, un desecho, y eso tambien se nota en su precio (mucho más barata que la levadura nutricional) y en el sabor que tiene, que es un poco más burdo. A nivel de aplicación culinaria, se pueden usar las dos, pero sutilmente, notarás la diferencia. A nivel nutricional, además del tema del gluten, no hay grandes diferencias, destacamos el aporte de B12, muy importante para los veganos y vegetarianos, ya que no hay demasiadas fuentes de B12 de origen vegetal.
Por último decirte que ambas levaduras, la de cerveza y la nutricional, no están activadas, quiero decir que no van a afectarte si estás tratando problemas tipo candidiasis.

Bueno, después de tanta teoría (he de reconocer que a veces me emociono…) Vamos a compensar con un poquito de práctica: ¡receta!

Ingredientes
2 tazas de anacardos remojados durante unas 5 horas
1/2 vaso de agua
2 c.s. de miso (yo usé Shiro Miso, que es muy suave, pero podrías usar otra variedad)
1 c.s. de aceite de coco derretido
1 c.s. levadura nutricional
Unas gotitas de limón o si tienes artritis reumatoide unas gotitas de vinagre de manzana sin pasteurizar.

Para hacer diferentes quesos con sabores: espinacas, finas hierbas, ajo, pimienta, eneldo, albahaca…

Preparación
En la batidora tipo Vitamix, tritura los anacardos (previamente activados y sin el agua de remojo), el miso y el medio vaso de agua hasta crear una pasta muy suave y ligera, sin grumos.
Vierte la mezcla en un recipiente de cristal y tapa con papel film de manera que el plástico toque la superficie de la pasta, fijándolo bien a los bordes para que no entre aire. Deja reposar a temperatura ambiente por unas 12 horas, no importa que lo alargues un poco. Cuanto más lo dejes, más fuerte el sabor.
Pasado este tiempo, añade el aceite de coco, la levadura nutricional y el limón o vinagre y mezcla de forma manual, no hace falta volver a triturar.
Puedes dividir el queso y añadierle los condimentos que quieras. En la foto yo he dejado un queso al natural y al otro le he puesto espinacas picaditas.

Como es un queso de anacardos, bastante potente a nivel energético, combínalo con vegetales crudos tipo “crudités”: pepino, zanahoria, apio, endivias… lo que se te ocurra.

Se conserva varios días en la nevera.

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Pastel de chocolate saludable

En el mundo de los pasteles, la palabra saludable parece no encajar, pero los tiempos están cambiando y ya se puede disfrutar de un buen dulce sin que nuestra salud mengüe, incluso, ¡podemos hacer que aumente!

Este pastel es dulce y cremoso. Tiene muy pocos frutos secos y el endulzante principal es la estevia, por eso, le he puesto la etiqueta de saludable. En fin, siempre es más sano que te comas un apio o un pepino, pero como dice mi suegra, también hay que hacer cosas para nuestra “duša” (“alma” en esloveno). Así que un pastelito crudivegano con ingredientes de calidad y comido con cabeza, sólo puede potenciar tu salud y alegría. Te lo digo porque me acabo de comer un trozo del que puedes ver en la foto y ya me siento un poquito más feliz. =)
pastel de chocolate saludableBueno, empecemos con la receta, verás que no es nada complicado. Como es un pastel bastante concentrado, lo hacemos pequeñito, yo he usado un molde cuadrado de unos 10 cm de lado. Los ingredientes son para esa medida.

Ingredientes

Para la base:
1 taza de ciruelas deshuesadas
3 c.s. de semillas de lino
1 c.s. de aceite de coco derretido
2 c.s. de mantequilla de cacahuete
1 pizca de sal
1 pizca de estevia

Para el relleno
2 aguacates
3 c.s. de cacao en polvo raw
1 c.s. de algarrobo en polvo raw
1/2 c.p. de estevia en polvo
2 c.s. de melaza de arroz
1/4 taza de aceite de coco derretido
1 pizca de sal

Para el frosting
1 chirimoya
1 c.s. de aceite de coco derretido o manteca de cacao derretida
1 c.s. de sirope de agave o 2 c.s. de melaza de arroz
1 c.s. de zumo de lima

Preparación
Empezamos por la base. En un molinillo de café tritura 2 cucharadas de semillas de lino, reserva la otra cucharada para añadirlas enteras. En un procesador de alimentos, tritura un poco las ciruelas y luego añade la mantequilla de cacahuete, el aceite de coco, las semillas de lino, la sal y la estevia. No ha de quedar muy dulce.
NOTA: es importante que la estevia que uses sea de buena calidad. Es un poco más cara, pero te va a durar mucho tiempo ya que el poder edulcorante de la estevia es muy superior al del azúcar. ¿Cómo elegir una buena estevia? Ahora, al estar tan de moda, muchas marcas se han apuntado al carro, incluso Coca-Cola ha sacado una variedad endulzada con esta planta. Así que vigila, puede ser que compres educorantes artificiales a los que se les ha añadido estevia. Los edulcorantes tipo sacarina son uno de los productos más cancerígenos que existen, así que lee bien las etiquetas de lo que compras. Por otro lado, la estevia ha de ser natural, su color es verde oscuro, si es blanca, está refinada.

Continuemos… Al mezclar todos los ingredientes de tu base, se debe formar una bola en el procesador de alimentos, una pasta tipo “plastilina”, que puedas modelar, si está muy seca, añade más ciruelas, si está muy líquida, más semillas de lino trituradas.
Una vez tengamos la consistencia deseada, formaremos la base de la tarta dentro del molde, aplastando con las manos y dejándola uniforme y planita. Mete la base en el congelador mientras preparas el resto de la tarta.

Para el relleno, en el procesador de alimentos, trituraremos todos los ingredientes. Prueba la mezcla y rectifica de sabor si es necesario, te recomiendo que añadas la estevia poco a poco y que vayas probando si te gusta de dulzor. La verdad es que a mi la estevia no me encanta… tiene un sabor muy potente, que me recuerda un poco al regaliz, así que la uso “camuflada” en las recetas. Sin embargo, la estevia tiene muchas propiedades estupendas, como índice glucémico cero, ya que no hace trabajar al páncreas por no ser un glúcido. Una vez tengas el relleno a tu gusto, incorpóralo al molde, sobre la base de la tarta, deja la superficie bien lisa con ayuda de una espátula y vuelve a reservar en el congelador.

¡Vamos al frosting! Normalmente los frostings o glaseados de las tartas crudiveganas se hacen con base de anacardos u otros frutos secos, lo que las hace bastante pesadas. El glaseado de chirimoya es ligerito ¡y está muy bueno! Sólo sácale la carne a la chirimoya y tritura con el resto de ingredientes. Si no consigues chirimoya puedes hacer un frosting con plátano, aunque te quedará un color más amarronado porque se oxidará.

Para acabar, añade la capa del glaseado a la tarta y congelala por unos 15 min. Puedes dejarla incluso unos días congelada, sólo acuérdate de sacarla unas horas antes del congelador y dejar que vaya cogiendo la temperatura adecuada dentro de la nevera. Este pastel es un “semifrío”, así que no lo dejes a temperatura ambiente.

Sólo te queda decorar con la fruta que quieras, o unas cacao nibs o… ¡lo que quieras! Y comértela bien a gusto.

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El acompañante perfecto

Hay tantas combinaciones, infinitas, que una ensalada puede ser un plato principal, nutricionalmente completo  y muy satisfactorio. Pero si no la tomas de esta manera, igualmente no te olvides de ella, acompaña tus comidas con una ensalda, observa las propiedades de tu plato principal y, si ves alguna carencia, quizás puedas compensarla en los ingredientes de tu ensalada de acompañamiento.

ensalada que cura

Pero a partir de hoy, ya no te vas a olvidar más de la ensalda. Hay otro motivo por el que tienes que intoducirla en tu rutina diaria: la leucocitosis digestiva.

¿Qué es la leucocitosis? De forma muy, muy breve, te lo explico:

La leucositosis es el aumento de leucocitos (glóbulos blancos) en la sangre. Este fenómeno se da cuando el organismo identifica un agente extraño: infección, intoxicación, etc. y quiere protegerse de él. En 1894 Wirchow definió la leucocitosis como algo “normal” ya que toda las personas la presentaban. Unos años después, Paul Kouchakoff descubrió que la leucocitosis ocurre sólo cuando tomamos alimentos excesivamente cocinados o procesados. El alimento en su estado natural, sin cocinar ni desnaturalizar, no dispara la alarma del sistema inmune.

Por eso es importante que comas lo más natural posible. Es una pena que, en términos generales,  la dieta “normal” de la mayoría de personas se componga de alimentos venenosos, alimentos que realmente nos van quitando vida bocado a bocado. Y esto es así simplemente por intereses económicos. La dieta “normal” debería ser la natural: alimentos sin procesar, ni modificados genéticamente ni desnaturalizados. Deberíamos etiquetar a las verduras tratadas químicamente como alimentos artificiales y considerar “normales” a  aquellos que ahora llevan la etiqueta ecológica. Pero este es otro tema, así que volviendo a la leucocitosis… Si tomas alimentos cocinados de forma adecuada (hervidos, cocinados al vapor, horno muy suave, todo por debajo de los 100º) y sobretodo, si tomas más alimentos crudos, tal y como te los da la naturaleza, eviatarás que tu sistema inmune se dispare cada vez que comes.

Quizás te preguntarás qué tiene que ver todo esto con la ensalada. Pues tiene mucho que ver. P. Kouchakoff también descubrió que si combinas alimentos cocinados con alimentos crudos, por ejemplo, con una ensalda, no se produce leucocitosis digestiva. Aquí tienes la ensalda 🙂

Muy bien, después de este descubrimiento, profundicemos un poco más en la ensalada. En este post en concreto, en los ingredientes que no pueden faltar en tu combinación diaria:

1.Hoja verde

Intenta no comer siempre la misma, ve variando porque las diferentes verduras nos aportan diferentes cosas. Así te aseguras que no te falte de nada.

Para que te hagas una idea, te adjunto una lista con las verduras verdes más comunes y lo que nos aportan:

NOTA: si la verdura que utilizas no es ecológica, no vas a obtener prácticamente nada de todos los minerales, vitaminas, etc. que se describen a continuación. Por el contrario, estarás consumiendo herbicidas, pesticidas, fertilizantes que alimentan las enfermedades y la muerte celular. Aunque tú no lo notes, por dentro, ¡todas esas cosas están pasando! Las buenas y las malas.

Lechuga romana: nos aporta fibra y agua. Vitamina A, B1, B2, B3, C. Minerales: potasio, calcio, magnesio, sodio, azufre, hierro, alumninio, cobre, cobalto… También ácido fólico, aminoácidos no esenciales (que el cuerpo puede sintetizar por sí mismo) y en baja proporción, también ácidos grasos.

Escarola: Similar a la lechuga, nos aporta vitaminas hidrosolubles (A, algunas del grupo B y C), aminoácidos, y minerales, sobretodo el potasio. Destacamos el alto contenido en folatos (ácido fólico) que ayuda en la creación de glóblos rojos y blancos, mejorando los anticuerpos del sistema inmune. Muy útil para dietas de desintoxicación del hígado, como pasa con la mayoría de vegetales que tienen sabor amargo: col, endivias, coles de bruseas, brocoli, alcachofa, rúcula, berros, diente de león, …

Espinacas: aunque pensmaos que la vitamina A (buena para la vista) se encunetra en gran proporción en la zanahoria, la espinaca contiene más betacaroteno que este tubérculo. También destaca en la espinaca el ácido alfa-lipoico, un potente antioxidante. También contiene vitamina K y, como la mayoría de hojas verdes, ácido fólico. La leyenda del hierro en las espinacas de Popeye es más bien, eso, ya que hay muchas otras fuentes de verdura verde y sobretodo, germinados, en los que podemos encontrar una mayor concentración de hierro. Los vamos a ver un poco más adelante.

Diente de león: esta sí que tiene mucho hierro, pero también muchos betacarotenos (vitamina A), de nuevo más que la zanahoria. Rica en vitaminas del grupo B y potasio. Como ya he adelantado antes, su sabor amargo ayuda a desintoxicar el hígado, aunque cuando es el momento perfecto para este tipo de desintoxicaciones, la Primavera, el diente de león ya escasea.

2. Germinados
Literalmente son comida viva. Por este motivo, tienen una gran concentración de nutrientes. Son un alimento potentísimo que desintoxica, regula (comabate los radicales libres, favorece la regeneración celular…) y nutre de forma más eficiente el organismo. Para que te hagas una idea, si a una lenteja seca le diéramos un valor nutricional  de 1, al activarla (remojarla durante unas horas) aumentaríamos su valor nutricional hasta un 70-80 y, al germinarla, multiplicaríamos hasta 600 el valor de algunos de sus nutritientes.
Te dejo unos ejemplos de germinados, pero puedes tomar (y preparar tú mismo) brotes de lo que tú quieras: de semillas de girasol, sésamo, daikon, remolacha, trigo, de arroz, quinoa, trigo sarraceno, mostaza…

Alfalfa: contiene muchísimas vitaminas y minerales, destacamos el alto contenido en hierro, calcio y en clorofila, y vitaminas como la A (betacarotenos), pero también la C y las del grupo B. La clorofila es indispensable para la regeneración celular, en realidad, ¡para la vida! Piensa que es el equivalente a la hemoglobina. Los brotes de alfalfa junto con los de trigo son de los más recomnedables.

Brocoli: con un puñadito de germinados obtienes la misma canitdad de nutrientes que si te comieras media cabeza de brocoli de una tirada. Mucho más fácil y ligero, no? Te aportan vitaminas, calcio y otros minerales. Se considera un alimento anticáncer.

Lentejas: al germinarlas, favorecemos la aparición de enzimas que favorecen su digestión, por eso se recomiendan para las personas a las que no les sientan bien las legumbres. Muy potentes en cuanto a  aporte de hierro y minerales.

 3. Fermentados
Básicamente puedes añadir a tu ensalada col fermentada o chucrut, una pequeña cantidad es suficiente para asegurarte una buena digestión. Un truco es tomar una cucharadita antes de comer, más o menos media hora antes.

Otra opción es tomar kimchi, y este te lo puedes preparar en casa sin mucho jaleo.

También sirven encurtidos o pickles de lo que quieras: rabanitos, pepinillos, zanaorias… prácticamente cualquier verdura. Te recomiendo que te los prepares tú, el proceso es muy simple, la receta del kimchi te da una base para hacer encurtidos de cualqueir cosa, aunque también lo puedes hacer mucho más fácil, haciendo una conserva de agua con sal.

4. Semillas
Según mi criterio, mejor que las consumas activadas, pero no está mal si quieres tomarlas más estilo macrobiótico, tostándolas ligeramente tú en casa. No las compres ya tostadas, ahí sí que estás perdiendo todas sus propiedades. Utiliza de forma habitual sésamo, lino, girasol, calabaza, cáñamo, amapola… para aportar ácidos grasos esenciales, calcio, proteína, vitaminas, minerales…

5. Algas
Si no eres amigo de las algas ¿a qué estás esperando? ¿Qué pasa? ¿no te gustan? Buuuu! eso es tan aburrido como la cháchara de que si eres vegano no tomas suficiente proteína. Ponte al día, las algas “molan”, están buenas (más allá del sushi del restaurante chino-japonés de tu barrio) Hay una gran variedad, seguro que encuentras la tuya. Si todavía no te has sumergido en este maravilloso mundo, empieza de forma “light”, yo te recomiendo comprar copos de alga nori o una ensalada de algas e incorporarla en pequeñas dosis en tu ensalada. Si te gusta el sabor a mar que tienen, te reto a algo más “heavy”, remojar alga dulse y añadirla a tus ensaldas o también wakame, está muy muy buena.

Como las algas son un alimento apasionante (la comida del futuro, para muchos…) en este post no caben todas las propiedades que deberíamos destacar, así que muy por encima te diré, por ejemplo, que una cucharada sopera de alga hiziki, wakame o arame tiene más calcio que un vaso de leche de vaca; que la agar-agar, nori o hiziki tienen un alto contenido en hierro y eso sin mencionar el alga espirulina, que se usa más a nivel medicinal, esta tiene mucho, mucho hierro.

Bien, como puedes ver, hay muchas sorpresas escondidas detrás de una simple ensalada de acompañamiento, seguro que ya no te la vas a mirar de la misma manera después de lo que has leído. Yo, que soy muy fan de la ensalada, no puedo estar un día sin comerla, me falta un no sé qué… bien, en realidad sí que lo sé, me falta esa vida, ese frescor de los alimentos vivos y vibrantes.

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Guacamole de remolacha salva-vidas

Cuando quieres comer bien y rico, no te voy a engañar, has de dedicarle muchas horas a tu alimentación. Si tienes suerte y te encanta este mundillo, vas a disfrutar mucho. Pero… no nos engañemos, incluso aunque estés muy motivado, hay días en los que no llegas a todo. Aunque en el blog esté todo my ordenado y perfecto, te confieso que yo también tengo días en los que me pilla el toro, pero como también soy un poco “controladora” con la comida (y, dejando a un lado la broma, cuando la alimentación es tu medicina, has de serlo) pues siempre tengo recursos en el fondo del armario.

guacamole-remolacha

Te dejo una lista de alimentos salva-vidas para tu despensa, no pongo los que deberías tener  frescos en la nevera, porque me extendería mucho. Estos son sólo algunos de los básicos que no pueden faltar:

1. Legumbres en vidrio: lentejas, judías (frijoles) sobretodo azukis, garbanzos… Por supuesto, todo ecológico.

2. Frutos secos, semillas y frutas deshidratadas: anacardos, pipas de girasol, de calabaza, almendras, sésamo, piñones, pistachos, avellanas… Los que más te gusten. Si puede ser, activados y deshidratados. Ten siempre a mano coco rallado, dátiles, pasas, albaricosques, higos… Desecados, sin sulfatos y, en el caso de los higos, cuida que no estén cubiertos de harina blanca.

3. Copos de mijo (o si no te importa que contenga gluten, también puede ser de avena). Los puedes usar en un porridge, tal y como harías con los copos de avena, o usarlos para la base de una tarta crudi-vegana o para hacer pancakes… Ui!¡Cuántas ideas! Cuántas recetas pendientes…

4. Patés: como por ejemplo, la olivada, que está buena con cualquier cosa. Yo compro también un paté de setas shitake de la marca “Els Eco’s de Onyar” que es buenísimo y no tiene ni gluten, ni tofu, ni azúcar.

5. Mantequilla de cacahuete y tahine: un clásico que en un plis-plas te soluciona un desayuno: mezcla un poquito de cualquiera de las dos pastas, añade un endulzante de buena calidad (dátiles, pasas, estevia, azúcar de coco, sirope de agave, melaza…), un poquito de sal, tritura todo con un chorrito de agua o leche vegetal y cómetelo untado en una manzana o en cualquier otra fruta neutra.  También te sirven para hacer recetas saladas, humus o como base de patés.

6. Conservas: aquí quería llegar yo, la receta de hoy va de esto. Como ya he dicho antes, todos estos alimentos han de ser de buena calidad y libres de químicos. Ten a mano alguna conserva de aceitunas, de setas y de remolacha. La remolacha es un salva-vidas porque puedes usarla como sustituto de la salsa de tomate en caso de apuro. Te recuerdo, si no estás “al día” en el blog, que la Fase 3 de la Dieta que Cura tiene como alimento a evitar el tomate. Personalmente, he empezado ausarlo de vez en cuando, de forma muy puntual y parece que tengo la suerte de no ser intolerante a ese alimento, pero no quiero pasarme ni apresurarme. Si acabas de empezar con la dieta no lo comas todavía, dale tiempo al cuerpo para limpiarse. Y no te preocupes, porque la receta de hoy va de cómo sustituir el sabor del tomate, y el siguiente post que voy a preparar, también irá por ahí.

Volviendo a la remolacha en conserva. Nutricionalmente no es lo ideal, lo mejor  de todo es que te comas la remolacha fresca, ya sea en un licuado o en una enslada o sopa de verano. Pero hoy estamos con los salva-vidas, no? Pues relájate, eso también es importante, que un día puedas olvidarte de la comida o cena, hacer cualquier otra cosa que te apetezca y llegar a casa sin estrés y montarte una receta con ingredientes salva-vidas. Además, te cuento una cosa, las conservas de remolacha, suelen llevar vinagre y, si quieres hacer una salsa de tomate sin tomate (tranqui, que pronto habrá receta aclaratoria) pues siempre queda mejor esa versión un poco más avinagrada que la versión fresca.

¿Qué vamos a preparar hoy? Algo fácil, bueno y un poco distinto: un guacamole con un giro inesperado, para darle chispa a tus comidas, sobretodo si no eres muy creativo (todavía) y te has quedado atrapado en el bucle del humus y el guacamole. Para la receta de hoy, he usado una remolacha en vinagre y el sabor de fondo recordaba a una salsita de tomate. Un ingrediente imprescindible para darle ese toque es la pasta de umeboshi. Si quieres saber por qué es tan buena la umeboshi, tengo una amiga con un blog muy interesante sobre comida macrobiótica que lo explica mucho mejor que yo. Sólo tienes que seguir el link.

¿Vamos con el guacamole?

INGREDIENTES

1 aguacate grande y maduro
3 c. s.* de remolacha en conserva (rallada o cortada a laminitas)
1 c. p.* de pasta de umeboshi
1 cucharada de postre de vinagre de umeboshi
1 cucharada de postre de vinagre de manzana sin pasteurizar
1/4 cucharada de postre de estevia en polvo (sin refinar, ha de ser de color verde amarronado)
Cilantro picado al gusto
1 pizca de pimienta recién molida
Semillas de cáñamo para decorar

*cucharada sopera
*cucharada de postre

Antes de empezar, prueba tu remolacha. Si es muy avinagrada, lávala un poquito con agua en un colador debajo del grifo. Escurre bien. En un procesador de alimentos, tritura todos los ingredientes menos las semillas de cáñamo. Prueba y rectifica de sabor, si lo notas poco salado, añade un poquito más de vinagre de umeboshi. Si te has pasado y está muy intenso, tendrás que añadir más aguacate.
Decora con las semillas de cáñamo. Cómelo con bastoncitos de zanahoria, pepino, calabacín, brócoli… o con crackers o cualquier pan de buena calidad si estás comiendo gluten.

¡Ya está!¡Te liberaste de la rueda kármica del humus de garbanzos y el guacamole mexicano! Ya no tienes excusa la próxima vez que te inviten a un pícnic =)